
Seguramente apenas le estabas agarrando la onda a los maestros, a algunos ya ni los soportabas y a otros ya hasta los querías, y cuando te estabas acoplando a ellos, se acaba el año, vienen vacaciones y tendrás que ver qué onda con los nuevos profes y las nuevas materias.
La verdad es que hay todo tipo de maestros y para ellos también todo tipo de apodos, por ejemplo:
El dálmata: Por perro y por manchado
La montés: (como gato montés) Por naca y bigotona
El titanic: De tan barco que es, terminan hundiéndolo
La teach: Qué hace unos súper paros y es súper buena onda, aunque no enseñe tanto.
El intensator: Que empieza su clase en punto y la termina 5 minutos después de la hora, además deja un chorro de tarea.
La inmortal: Que se ve como de 120 años y hasta se le va la onda a la hora de dar su clase y se queda dormida en los exámenes.
En fin… no importa qué clase de profes tengas, parece que por los siglos de siglos se han pasado de generación en generación “el manual de las frases para controlar las situaciones con los alumnos”, donde vienen frases típicas como:
No me importa quedarme con uno… pero que realmente quiera estudiar. (En el momento que dice eso, todos se quedan en shock y muy pocas veces se ha visto que se paren y lo dejen con un solo alumno)
Cómo quieres aprender si vienes a la guerra sin fusil, o sea, quiere decir que ir a la escuela es como ir a una guerra ¿qué loco no?
Es la última vez que les pido que guarden silencio ( ERROR!!! Por eso no se callan los alumnos, dónde se guarda el silencio, más bien sería, “Hagan silencio”) Mientras sigan hablando, la tarea sigue aumentando ( y no importa que se le agoten las ideas, dejan cada tarea…)
Por más que lo parezca, los maestros no son tus enemigos, no los veas de esa manera porque es mucho mejor llevar la fiesta en paz con ellos y aprenderles lo más que puedas, no solo académicamente hablando, hay muchos que dan unas grandísimas lecciones de vida.

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